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Blog de marina vagali
La Enorme Carga
Los almendrados ojos del asno parpadearon, sus grandes orejas abanicaron, sacudiendo con ellas unas moscas que se les acercaban.
Licda.Maritza Navarro Galicia.
Bonao, Monseñor Nouel, Rep. Dom.
Telef.: 809-296-0635
Un Grupo Peculiar
Sus padres habían sido capturados, para elaborar con sus conchas finos objetos, como: cajas, peines, pulseras y otros adornos para vestidos de damas acaudaladas.La tortuguita dejó a un lado los pensamientos tristes y volvió su atención a la peculiar hilera del grupo.
Licda.Maritza Navarro Galicia.
Bonao, Monseñor Nouel, Rep. Dom.
Telef.: 809-296-0635
La Mariposita
Había una vez una oruguita color marrón, que vivía en el país de los jardines. La pequeña estaba posada encima de una hoja del jardín de las hortensias, comiéndola poquito a poquito.
Licda.Maritza Navarro Galicia.
Bonao, Monseñor Nouel, Rep. Dom.
Telef.: 809-296-0635
Debo escribir acerca de Carmen
Carmen era una niña tranquila callada, y sumamente inteligente. Se sentaba en la segunda butaca de la primera fila.
En el recreo nunca jugaba, cosa extraña; solo tenía nueve años.
Su aspecto personal, reflejaba el trato que recibía. En su mirada no había el más leve vestigio de alegría.
fueron innumerables las ocasiones, en las que quise abordarla, pero sencillamente contestaba con monosílabos.
Licda.Maritza Navarro Galicia.
Bonao, Monseñor Nouel, Rep. Dom.
Telef.: 809-296-0635
Un arco iris interplanetario
Un arco iris interplanetario
El cuento de temas infantiles tiene por virtud el hecho de que va dirigido a un segmento de la población animada por la candidez y la dulzura y en fin, todo aquello que le es inherente a esa condición tan hermosa como es la ingenuidad.
La Abejita Hacendosa
Había una vez una abejita tan laboriosa en el panal, que causaba la admiración de todos.
Aportaba como ninguna otra tal cantidad de cera.
Cierto día pasando por una hermosa plantación, quedó embelezada ante tan indescriptible paisaje: Innumerables flores blancas cuan copos de algodón, gateaban por el suelo.
La abejita sintió la necesidad y la curiosidad de bajar ya que venía un poquito cansada y hambrienta.
Se posó encima de una flor y probó el néctar ¡Era de un exquisito sabor! Desde entonces las visitas de la abejita a la inmensa plantación se hicieron costumbre.
Cuando Las Almendras Maduran
El patio, copado de almendros. Terminaba en un despeñadero que moría en la ribera del caudaloso río. El cual cada vez que crecía (desapercibidamente) tomaba un poquito del espacio. El escarpado y peñascoso lugar, era utilizado por nosotros, como medio de distracción en los momentos de ocio.
De las palmas tomábamos yaguas secas, sobre las cuales nos sentábamos.
La sombra
La sombra oblicua delataba las acciones de quien estaba detrás del biombo;
hurgando entre los baúles.
Mi corazón latía aceleradamente, de forma tal que hasta llegué a temer por mi hipertensión.
Por un momento pensé:
-El ladrón descubrirá que estoy despierta.
Estoy sola
De repente como el ave fénix, me levanté, brotó la canción. Esa que nunca supe quien la escribió. Al cantarla danzaba en círculos, cual bailarina experta:
- “Cada noche, hay una hora de pensar en ti, hay una hora de pedir por ti.”
Mi voz que conservaba el mágico poder de la interpretación a través del tiempo, siguió cantando aquella, que sin ser mía, ya formaba parte de mi vida:
- “Cada noche hay un suspiro que te clama a ti, hay un latido de este corazón, que tristemente piensa en ti.”
No importará si la puerta se abre
Melisa teniendo pocos años conoció el amor.
Su familia se había acabado de cambiar de casa. Aquella mudanza transformó su vida para siempre.
El vecino, joven de mirada profunda y porte de príncipe la cautivó por completo.
Yo diría, que sus corazones latían al unísono.
